¿Te has preguntado de que manera el estrés afecta tu salud?
Cuando las tensiones son excesivas tienen efectos negativos en tu manera de dormir o comer. Por poner dos ejemplos: nos sentimos cansados, sin asociar ese cansancio a la falta de un sueño reparador; comemos en exceso o de forma desordenada, pero tampoco lo relacionamos con la ansiedad.
Estos u otros “síntomas” suelen pasarnos inadvertidos. Sin embargo, hay elementos que pueden ayudarnos a prevenir los efectos nocivos del estrés.
ALIMENTACIÓN
Una alimentación balanceada y nutritiva evita muchas enfermedades físicas, ya que como decían los sabios de la antigua Grecia, “la comida es nuestra medicina”. Y si va acompañada hoy por un buen multivitamínico, todavía mejor.

Lo más recomendable es desayunar, comer y cenar basados en una dieta de calidad –vegana o no– que combine cereales, diversas proteínas, frutas y verduras, carbohidratos, etcétera (léase: postres y gustos especiales, sin abusar).
Intenta tomar tus alimentos siempre en horarios establecidos, eso es tan benéfico como acostarte ya listo para dormir bien: siempre a la misma hora.
Recuerda que la comida principal es el desayuno, y también que es súper necesario beber agua. Limita tu consumo de café y alcohol, los refrescos y esas bebidas “energéticas” que con sus dosis controladas de estimulantes te generan adicción.

Si tienes sed, hace mucho calor o estás haciendo ejercicio, hidratarte con agua limpia es lo más sano que puedes hacer para dar frescura a tu cuerpo.
EJERCICIO
La actividad física diaria te ayudará a manejar mejor el estrés, canalizándolo para que la tensión pueda “diluirse” de forma natural. Además, te dará mayor resistencia.

Por 30 minutos al día trota, nada, anda en bicicleta o ve al gimnasio, todo eso por lo general está a tu alcance en el club. Practica tu deporte favorito y haz ejercicio para darle fortaleza a tu cuerpo, ese cansancio siempre es positivo –y como sabes, el ejercicio casi siempre te permite socializar.
Tu cuerpo es una “maquinaria” portentosa, capaz de generar endorfinas y otras sustancias primordiales que le son necesarias para estar en equilibrio… siempre y cuando lo mantengamos saludable.

Después del ejercicio, no lo olvides que también necesitas descanso y relajación.
TRABAJO
Todas las cosas que realizas durante el día –independientemente de las actividades de rutina– requieren cierto grado de atención, y en ocasiones su importancia te obliga a atenderlas con mucha más concentración que lo normal.

Si en algún momento sientes que tus tareas son demasiado complicadas y quieres evitarlas o dejarlas para después –procrastinarlas–, mejor intenta dividirlas o hacerlas por partes, para que te resulten más fáciles.
Pueden ser trabajos de la casa o los estudios, una nueva responsabilidad laboral, algo que nos causa conflicto o simplemente retomar un pendiente muy trasado.
Entonces debes realmente enfocarte y empezar a actuar –aunque sean cinco minutos–, ya que si esperas hasta “tener ganas” puede pasar mucho tiempo. En cambio, cuando comiences, esa misma motivación te hará seguir hasta terminar, porque regularmente nos sentimos entusiasmados una vez que empezamos.

Trabaja duro con tu mente, eso siempre es bueno. Pero ojo: cuida de no dedicar demasiado tiempo a una sola actividad. Una forma en que puedes delimitar y ordenar tu trabajo, es pensando algo como: “Ahora lo único que tengo que hacer es…”
SUEÑO
No hay que ser genios para deducir que dormir es algo muy necesario. De hecho, y paradójicamente, es una “actividad” vital.
Hace unas semanas URBE ESMERALDA presentó los elementos que debes cuidar para que tu sueño sea efectivo y de calidad: la hora, el lugar, la temperatura, la iluminación…

Sólo agreguemos aquí que “cenar ligero”, estar tranquilos y prepararnos para dormir –desde una media hora antes– nos permitirá disfrutar más el descanso nocturno.
La alimentación correcta, el ejercicio, el trabajo y el sueño son elementos prácticos y efectivos para que puedas contrarrestar el estrés. Atendiéndolos correctamente, no sólo te mantendrán saludable, con buen ánimo y energía, sino que fortalecerán tu sistema inmunológico.
Hay otros factores que son bastante más difíciles de controlar, como la angustia, los sentimientos y pensamientos negativos, la salud mental, la depresión. Los abordaremos aquí próximamente.